sábado, 19 de junio de 2010

ídolos e Icono I

"Después de la muerte de Yehoyadá, los jefes de Judá fueron a postrarse delante del rey, que esta vez siguió sus consejos. Abandonaron el templo del Señor, Dios de sus padres, y dieron culto a imágenes de Aserá y a otros ídolos. Esto provocó la cólera divina, que cayó sobre Judá y Jerusalén. El Señor les envió profetas para convetirlos, pero no quisieron escuchar sus advertencias. Zacarías, hijo del sacerdote Yehoyadá, poseído del espíritu de Dios se presentó ante el pueblo y dijo: "Esto dice Dios ¿Por qué quebrantáis los mandamientos del Señor? No triunfaréis pues si vosotros abandonáis al Señor, el os abandonará a vosotros. Se conjuraron contra él, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio del templo del Señor. El rey Joás, olvidando los favores que le había hecho Yehoyadá, padre de Zacarías, mató a su hijo, que dijo al morir: "Que el Señor lo vea y te pida cuentas". (2 Crónicas 24: 17-25).

"El icono y el ídolo determinan dos modos de ser de los entes, no dos clases de entes... El ídolo se presenta a la mirada del hombre, para que de esta manera la representación, esto es, el conocimiento, se adueñe de él.
El ídolo no representa nada sino que representa un cierto estiaje de lo divino; se asemeja a lo que la mirada humana ha experimentado de lo divino. En la piedra que sirve de material, se consigna más bien lo que una mirada (la del artista como hombre religioso, penetrado por el dios) ha visto del dios. Y es que el ídolo solo deja advenir lo divino a la medida del hombre.
Es el caso del concepto... Cuando un pensamiento filosófico enuncia un concepto obre lo que nombra en ese momento "Dios", dicho concepto funciona exactamente como un ídolo. El pensamiento se paraliza y aparece así el concepto idolátrico de "Dios", en el que se está juzgando precisamente el pensamiento mismo y no a Dios. Los ídolos conceptuales de la metafísica sólo culminan en la causa sui (Heidegger "Identidad y diferencia" p.153 Anthropos)
porque todas las figuras de la onto-teo-logía han pretendido consignar en un concepto el estiaje último de su avance hacia lo divino y después hacia el Dios cristiano. Tenemos el ídolo conceptual del "moralischer Gott" (Heidegger "Nietzsche" Tomo 1, p.205; tomo 2 p.272 Ed. Destino) limita el horizonte de la captación de Dios por Kant "la presuposición de un autor moral del mundo" ("Crítica de la razón práctica" p.270 Alianza) como también de la "muerte de Dios" puesto que, según la opinión misma de Nietzsche, "en el fondo sólo el Dios moral ha sido superado" ("Im Grunde ist ja nur der moralische Gott überwunden" ("La voluntad de poderío" $55, p.59 Edaf).

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